Ciudadanía italiana: otra fecha del Prenota Online donde el muro informático dio el presente

0

Casi como una constante de los últimos tiempos, los marplatenses que ayer intentaron iniciar el trámite para la obtención de la ciudadanía italiana en el Consulado de Mar del Plata se chocaron con una pared informática que les impidió la solicitud del turno.

De la misma manera que en los meses anteriores cuando se llamó a la apertura del Prenota Online, el sitio web por donde se debe iniciar el trámite, no fue posible que los vecinos de a pie pudieran lograr su cometido.

Lee también: Ciudadanía italiana: ¿vulnerados por la cofradía de los turnos?

EL GUARDIÁN MDP ya expuso en detalle la operación de “la cofradía de los turnos”, la organización ilegítima que integran tres personas y que, por afuera del sistema, venden los accesos a la página por 500 euros para quienes deseen empezar el trámite de ciudadanía. Pese a que este medio ha llevado hasta el cansancio la exposición pública de lo sucedido, ha sido avalado en toda su investigación por organismos de la colectividad como el CÓMITES entre otros, nada ha cambiado. Y desde el Consultado siguen sosteniendo que el sistema funciona y que se otorgan una cierta cantidad de turnos -hasta el mes pasado eran 70- por esta vía.

Lee también: Trámites para la ciudadanía italiana, la red paralela, y los 500 euros por turno

Problemas tienen los ciudadanos italianos nacidos en la Argentina para reclamar el derecho que les asiste a peticionar su nacionalidad italiana, toda vez que de manera insuficiente no se acciona para resolver esta cuestión, que dificulta la accesibilidad a la página.

Mientras todo esto sucede, con gente que se da la cabeza contra esa pared informática invisible pero real que levantan los que cobran por el derecho a acceder al turno, nada cambia. El silencio del Consulado es vergonzoso para con los marplatenses que han peticionado a las puertas de dicho organismo, sin mayores respuestas concretas.

Leer también: Ciudadanía italiana, turnos truchos y el cerco de protección que empieza a desmoronarse

Nada mejora. Nada cambia. Mientras tanto, el “siga, siga” parece la norma. Y se le sigue negando el derecho al reconocimiento a quienes son descendientes de una italianidad que abrazan pero que no les es recíproca, por cuanto los discrimina y relega sin sonrojarse ni siquiera un poco.