Siempre hay consecuencias, y la bomba que explotó en la cara

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La cotización del dólar en Banco Nación, a $ 61 este mediodía, es la consecuencia directa del resultado electoral de las PASO de ayer, que puso a Alberto Fernández como vencedor con una fuerte diferencia sobre el Presidente Mauricio Macri.

El derrumbe de los bonos argentinos y el desarme de posiciones en bienes de capital que anticipa la pérdida de valor de las acciones de empresas argentinas en la bolsa en Estados Unidos, también dan una clara señal de lo que los analistas llaman aversión al riesgo. En este caso, el riesgo para los mercados es un cambio de signo político que coloque a Fernández y a Cristina Fernández de Kirchner en el poder a partir del 10 de diciembre.

Tal como anticipábamos por la mañana, más temprano, hoy es un “lunes negro” para la economía nacional. El pánico de los operadores en Wall Street se lee, decididamente, como la posibilidad menos deseada para los capitales. Y no es algo ligero: salida de dólares del mercado, desarme de posiciones de inversión reales como las empresas extranjeras en el país, generarán un espiral de incertidumbre ascendente que puede llevarse puesto todo lo que esté por delante.

Ergo, si los dólares se empiezan a ir, los que quedan se cotizan más caros, eso genera que los precios de la economía aumenten de manera inmediata. Por lo tanto, con comida más cara la pobreza aumenta, indefectiblemente. Esa es la consecuencia electoral de un resultado inesperado e indeseado para los mercados y, en definitiva, para los que mueven la rueda de la economía.

Todo lo demás, lo que se diga y se intente apaciguar desde el kirchnerismo y desde otros sectores no es más que la consecuencia de una bomba que les explotó en la cara. No a ellos. A todos los argentinos.

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