1 por 1 los candidatos a intendente: Carlos Arroyo

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Viene de gobernar casi cuatro años Mar del Plata y se presenta para darle continuidad a su gestión. El intendente Carlos Arroyo es uno de los pre candidatos que el 11 de agosto tendrá su boleta en el cuarto oscuro, a consideración de los marplatense.

Su intención por seguir al frente de la comuna no es nueva. Allá por 2016, cuando todo era un caos en materia de administración, dio la primera señal sobre su visión. “Hace falta más de un mandato para arreglar la ciudad” dijo y repitió varias veces desde entonces. Y manifestó públicamente que tenía interés en volverse a presentar.

Tres años después -vale resaltarlo- el caos de aquel entonces se diluyó. La Municipalidad tiene iniciativa de obra pública en la calle y los pagos a los proveedores y salarios están al día. Había recibido la administración con una deuda nunca precisada en detalle, pero que sus propios funcionarios de Hacienda de la época establecieron entre 700 y 800 millones de pesos.

Pero parece que eso no es suficiente para la gente. Las encuestas no lo acompañan como lo hacían hace tiempo, cuando pugnaba contra Gustavo Pulti y Vilma Baragiola en 2015. En enero, la consultora Management & Fit midió el nivel de aprobación de la gestión local. El 81 por ciento de los encuestados la desaprobó en aquel trabajo. No obstante lo colocó entre los tres dirigentes políticos locales -los otros dos eran justamente Baragiola y Pulti- con mayor nivel de conocimiento entre la gente, por encima del 90 por ciento.

La medición de junio de la encuestadora CEPEI tampoco le da, a poco más de un mes de las PASO, demasiadas chances de ganar. Su espacio político, la Agrupación Atlántica, proyecta un 9,9% de posibles adhesiones en intención de voto por candidato y por espacio.

Escindido del oficialismo de Cambiemos con el que llegó al poder lugareño y por el que dijo pertenecería acompañando al Presidente Mauricio Macri hasta el final de su mandato, ahora Arroyo buscará “la heroica” entre la polarización de fuerzas nacionales que también pelearán por la ciudad.

No la tendrá fácil. A su favor, cuenta con el voto racional del electorado adulto mayor, el de una parte que podría considerarse “núcleo duro” que siempre lo acompañó y por el que fue electo concejal, y de muchos ex alumnos de la Escuela Media Nº2 de la que fue su director por años. En contra, la media local que por los años de su mandato no lo respaldó, sumado a la falta de apoyos nacionales en una elección donde se elige Presidente y Gobernador, nada más y nada menos.

Ganar será una misión casi imposible. Pero lograrlo en la más absoluta soledad de avales podría significar la oportunidad para realizar una segunda gestión más auténtica y sin nada por deberle a nadie.