Otra derrota en los escritorios: la sanción al “Chiqui” Tapia

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La sanción que recibió Lionel Messi, de tan solo una fecha de suspensión y una multa de 1.500 dólares tras la expulsión en el partido por el tercer puesto de la Copa América ante Chile, es la más leve que se podía esperar de parte del tribunal de disciplina de la CONMEBOL.

En cambio, la que obtuvo el presidente de la AFA, “Chiqui” Tapia, al serle retirada la representación que tenía del organismo del fútbol regional ante la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), por sus dichos contra la CONMEBOL -a la que trató de “corrupta” al igual que lo hiciera Messi- es la mayor de las reprimendas que el dirigente argentino podría esperar de parte del cuerpo directivo.

A priori, y si estas dos sanciones se analizan desde lo estrictamente deportivo, se podría decir que la Argentina “la sacó barata” en su castigo. Porque lo que puede dar “el diez” dentro de la cancha es mucho para perderlo por varios partidos en las Eliminatorias rumbo al Mundial. Sin embargo, no lo es tan leve si se lo analiza desde el punto de vista dirigencial, dado que participar de FIFA en representación de CONMEBOL era un espacio de poder muy importante para la AFA, que tras la muerte de Julio Grondona no encontró un lugar de importancia en el mundillo del fútbol federativo internacional.

Messi y Tapia son cosas distintas. Pero no se podría evaluar cual de ambos tiene mayor peso específico, o donde hacen más falta que jueguen sus roles. Cuando la Argentina tuvo los éxitos que obtuvo siempre fue con buenos jugadores y entrenadores en lo deportivo, y un excelente dirigente en lo federativo. Como pasa con las grandes potencias deportivas.

La sanción a Tapia, por menor que parezca, es mucho mayor de lo que se puede calcular. Aun comparado con lo que Messi pueda entregar en el campo de juego.