Con el Presupuesto en la agenda

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Esta semana puede ser clave para el Gobierno del intendente Carlos Arroyo. Pasada la mitad del año, el Ejecutivo todavía no cuenta con el Presupuesto aprobado para conducir los destinos de la ciudad. Y cada hora que pasa empieza a parecer más a una cuenta regresiva en el contexto de mandato que a la posibilidad de estirar la gestión por otros cuatro años más.
De todas maneras, Presupuesto tiene que haber. Y el hecho de que Arroyo no pueda contar con el instrumento cuando ya transita el mes de julio no solo habla de una falencia propia. También de un fuerte y profundo desacuerdo político entre el oficialismo y las fuerzas de la oposición. Hasta aquí, todos los intendentes -incluso Mario Russak, que no tenía concejales propios en los últimos dos años de su mandato entre 1994 y 1995- tuvieron la principal ordenanza municipal para poder administrar, aunque sea, la ciudad.
Mañana será un día muy importante. Porque se tratará en la Comisión de Hacienda el proyecto enviado por el Ejecutivo, y se estima que obtendrá los votos suficientes para ser tratado el próximo jueves en la sesión del Concejo Deliberante. También falta la aprobación de la ordenanza Fiscal e Impositiva, con la que el gobierno despliega sus herramientas para la recaudación y fija las tasas.
Hernán Mourelle, el Secretario de Hacienda que hasta antes del cierre de listas se esforzaba por parecer un elemento considerable de la política local, capaz de captar la atención del votante a favor del intendente, mantiene extremado bajo perfil. Y está bien que lo haga en horas donde lo técnico se sobrepone a lo partidario.
No pasará la semana sin que Arroyo tenga aprobado el Presupuesto, y es altamente probable que no terminará julio sin que pueda contar con lo que falta.
Lástima que para tan importantes instrumentos se tenga que forzar tanto la realidad, llevando las cosas hasta el límite de lo imaginable y desconocido. Porque, seguro, muchas de las diferencias que se plantean pudieron haber sido sintetizadas con diálogo y entendimiento. A no dudarlo.