Halep fue contundente y Serena se quedó sin Wimbledon

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A los 37 años, no pudo ser otra campeona longeva del torneo de tenis más importante del mundo, al caer derrotada con la rumana Simona Halep por un contundente 6-2 y 6-2 en apenas 56 minutos de juego.
Así, Halep conquistó su segundo Grand Slam y dejó a la estadounidense a un paso de marcar el récord de 24 grandes títulos, que por ahora está en manos de la australiana Margaret Court con sus 24 majors. Por esto único volvió Serena a las pistas tras su maternidad y, por ahora, ha fallado en los tres intentos que tuvo: cayó en la final de Wimbledon del 2018 frente a Angelique Kerber; no pudo después con la jovencita Naomi Osaka, a la que de paso le arruinó su extraordinaria irrupción en Nueva York; y este sábado, otra vez sucumbió sobre la hierba inglesa.
La rumana sabía muy bien lo que hacía. Serena, no tanto. Desde la salida de los vestuarios se las vio convencida a una y dubitativa a la otra. Halep tuvo que esperar a Williams más de cinco minutos en la antesala del estadio para la ceremonia de salida en conjunto. Y cuando Serena llegó, la rumana no la miró, emprendió hacia adelante y salió al court central del All England en primer lugar. Adueñándose de la escena y mostrando su desacuerdo con la tardanza que la norteamericana había tenido en los vestuarios del estadio.

Halep conquista su segundo Grand Slam, tras vencer a Serena Williams por 6-2 y 6-2

Halep, de 27 años, va construyendo poco a poco una carrera de relieve. Ganó el año pasado su primer gran título en París y ahora su expediente también incluye Wimbledon, además de haber defendido el número uno durante 64 semanas. Hasta hace no demasiado se le negaba la gloria —había perdido las tres finales previas de Grand Slam que disputó—, pero parece haber dado con la tecla y seguramente sea la tenista más sólida del circuito.
Mejor o peor, siempre está ahí Halep, nacida en Constanza y premiada en el presente por su constancia y regularidad, sin comparación en un territorio en el que las campeonas entran y salen con excesiva facilidad. Arriesgó esta temporada con un relevo en el banquillo, dejando atrás al técnico Darren Cahill y apostando por su compatriota Daniel Dobre, y de momento la nueva fórmula funciona. Este sábado se encumbró en el templo tenístico de Londres y el futuro pinta bien, puesto que hay pocas jugadoras que sepan desenvolverse así en las distintas superficies.