Menéndez, del Mundial de Francia a las selfies con historias llenas de emoción

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Tiene 22 años. Es futbolista, marplatense y cuenta su historia para transmitir confianza y desafiar a que otras jugadoras se animen a más. Hizo el gol del Seleccionado que abrió la remontada contra Inglaterra. Hizo más que eso. Hizo historia para el deporte local.

Una “Mili” Menéndez auténtica y sincera se sentó delante de una gran cantidad de jugadoras, entrenadoras, entrenadores, madres, padres, dirigentes y periodistas y contó su historia, cuyos sucesos recientes la ubican como un pedazo importante de la historia del deporte de Mar del Plata, ya que fue la primera futbolista local en jugar un Mundial y marcar un gol.
Como si estuviera en una charla con su círculo más intimo, la delantera surgida en Urquiza dialogó durante dos horas con la gente que colmó el salón de usos múltiples del hotel Garden, en un encuentro organizado por la Asociación del Fútbol Femenino de la Provincia de Buenos Aires (AFFEBA).
Menéndez primero atendió en conferencia de prensa una gran cantidad de periodistas de la ciudad, y luego recibió como en el living de su casa a quienes sueñan ser como ella en un futuro y la tienen como referente.
“Yo todavía no caigo, no puedo creer todo lo que está pasando y mucho menos que ustedes me tengan como una referente”, reconoció. Luego comenzó un extenso recorrido por su infancia, sus inicios en el fútbol, el paso a la UAI Urquiza en Buenos Aires y los momentos de fragilidad hasta llegar a este soñado presente que la ubica como una figura del deporte nacional.
“Nunca dejen de soñar, siempre digo lo mismo pero es así. Cada vez que vengo a Mar del Plata veo el potencial que hay. Cuando empezó AFFEBA éramos 90 jugadoras y hoy hay mil. Tienen Sub hasta 12 y Sub 15, es hermoso. Cualquiera puede llegar a donde yo llegué, pero tiene que entrenar, ser responsable, cuidarse y apostar”, aconsejó la joven de 22 años.
Quien hiciera el gol que inició la histórica remontada contra Inglaterra, contó que “yo jugué un Torneo Nacional de AFFEBA con la Selección de Mar del Plata en el 2015, ahí vino la UAI y me vio y a las dos semanas estaba viajando. Me acuerdo que me mandaron un mensaje para ir una prueba y yo estaba entrenando en una plaza”.
“Los primeros meses fueron duros, extrañaba mucho y a veces no me salían las cosas en los entrenamientos pero nunca me rendí, siempre pesaron más en la balanza los objetivos que yo tenía”, destacó.
Menéndez también contó intimidades, como cuando sus compañeras le escondieron la pelota del partido contra Japón que ella se había ganado en el sorteo del plantel y habló sobre el almuerzo que compartieron con la Selección Argentina Masculina. En ese momento hizo su aparición Nicolás Sosa, periodista, locutor e imitador marplatense quien desde un salón contiguo se hizo pasar por Lionel Messi y le realizó una broma sobre una porción de tarta y la foto grupal que generó un estallido de risas de la protagonista y los oyentes. Sosa también imitó a Maradona, Riquelme y el “Pollo” Vignolo, quien en un hecho inédito relató el gol de “Mili” que fue gritado por la multitud como si fuera en vivo.
En otro fragmento del encuentro, Menéndez invitó a Inés Arrondo, Leona marplatense campeona del mundo y medallista olímpica que había ido como espectadora, a sumarse a la charla y sin planificarlo se produjo el encuentro de dos importantes mujeres deportistas de la ciudad. Luego de un fuerte abrazo, Arrondo agradeció en nombre de Menéndez a la lucha de las mujeres futbolistas por seguir rompiendo barreras y estereotipos y ganando espacio. “Es importante que a las mujeres nos dejen jugar al deporte que sea, sin prejuicios. Lo único que queremos hacer es jugar”, destacó la autora del gol contra Holanda en la final del Mundial 2002.
Para el cierre, con las preguntas de varias jugadoras y entrenadores, los agradecimientos de dirigentes de AFFEBA y de algunas madres, llegó el momento de la emoción. Menéndez se quebró en cada respuesta al continuar recordando momentos lejos de su familia, ausencias en fiestas u ocasiones especiales. Fue un final a pura emoción, que se extendió con la posterior rueda de fotos grupales, selfies y videos, con la habitual predisposición y buena onda de “Mili”.