Siguen ganando los oficialismos

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Las urnas no vienen expresando una decidida voluntad de cambio en las elecciones provinciales. Es más, los oficialistas se imponen en todas las votaciones que hubieron en el año, dándole a los gobernadores la continuidad para seguir gobernando las provincias por cuatro años más. ¿Por qué habría de cambiar eso en el plano nacional? ¿No es, acaso, la misma gente que vota continuidad provincial la que podría hacerlo en el contexto de una decisión presidencial?
En las últimas semanas se va confirmando que los electores provinciales advierten que sus gobiernos provinciales deben continuar llevando adelante los proyectos iniciados desde 2015. En todos los casos, los proyectos van de la mano de lo articulado con el Estado nacional. Obras de infraestructura siempre tienen el acompañamiento o financiamiento de la Nación para poder ser ejecutadas por los gobiernos provinciales, porque de otra manera sería imposible para las provincias concretarlos.
Sin embargo, lo que va a ser determinante para el Gobierno será la comunicación efectiva que pueda hacer sobre esas tareas de articulación con los gobernadores. Es decir, contarle efectivamente a la gente que lo advertido como positivo en el plano provincial tiene un sentido lógico en el contexto de la realización junto a la Nación.
Ayer, en otra frenética jornada electoral, Juan Manzur (PJ) en Tucumán, Gustavo Borden (PJ) en Entre Ríos, Gerardo Morales (Cambiemos) en Jujuy recibieron el respaldo de sus electores provinciales. Y en Mendoza, el binomio del gobernador de Cambiemos en las PASO también se impuso sobre el resto de los candidatos.
¿Tiene que preocuparse el Gobierno, entonces, por lo que viene? Sí y no. Sí, porque tiene que comunicar con sintonía fina para que la gente decodifique adecuadamente el mensaje. Y no porque, en definitiva, la gente está expresando entender que hay los que están gobernando provincialmente pueden seguir adelante con lo iniciado.
Como todo, siempre hay riesgo. Pero por los mensajes que van llegando desde el interior, esos riesgos empiezan a disiparse conforme se acercan las fechas clave de las elecciones.