Está para volver, y aquel día no entregó la llave del Despacho

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Tal como lo anticipara EL GUARDIAN MDP allá por el comienzo de año, el ex intendente Gustavo Pulti le está planteando a los también pre candidatos Ariel Ciano y Fernanda Raverta, la posibilidad de competir en una PASO entre los tres, para definir quién puede resultar el candidato que refleje el voto de un sector de la población.

¿Cuál es el espacio? En principio un arco opositor local que se articule con el esquema nacional. Veamos como sería:

  1. Pulti, líder indiscutido de Acción Marplantense -cuando el concejal Santiago Bonifatti peleó ese liderazgo lo perdió en elecciones internas- es el referente de la oposición con mayores chances, hoy, en el electorado local. Las mediciones serias lo distancia entre 2 y 5 puntos porcentuales de la candidata que mejor mide en Cambiemos, que es Vilma Baragiola.
  2. Raverta cuenta con la militancia del trabajo realizado desde La Campora desde hace años, y dicha agrupación es la columna vertebral de Unidad Ciudadana, que impulsa a Cristina Fernández de Kirchner en su retorno al poder, secundando a Alberto Fernández como candidato a presidente.
  3. Y Ciano irá en consonancia con lo que haga Sergio Massa, al que los dirigentes debajo suyo en el Frente Renovador le dieron “libertad” para realizar las alianzas que el tigrense entienda oportunas, pero todos los que tienen cargos electivos y renuevan en octubre lo presionan para sellar un acuerdo con el kirchnerismo, que les permita mantener la cuota de poder en cargos públicos que tienen hasta hoy.

En ese escenario, Cambiemos en Mar del Plata tiene un dilema: de conformarse una PASO entre esos tres candidatos antes nombrados, el segmento social de representatividad se les puede ampliar de manera considerable, toda vez que las diferencias entre los votantes de Cristina Fernández de Kirchner y los de Massa son apenas de matices, y en una síntesis que los contenga bajo el paraguas de un neoperonismo todos pueden convivir.

Y para el elector de Acción Marplatense vale recordar que en 2015 le dio un importante caudal de votos a Pulti y a Daniel Scioli, y si bien algunos creen que esos electores en la actualidad no acompañarían al kirchnerismo, para los menos fanatizados la opción de Alberto Fernández puede ser a la actualidad lo que Scioli fue hace cuatro años atrás. Con un kirchnerismo edulcorado, digerible para esos electores que sufren desde la clase media lo que todo ese sector social pasa, no sería descabellado sumarlos en esa boleta.

El oficialismo de Cambiemos tiene seria competencia local, y arriesga con el resultado de Mar del Plata no aportar lo suficiente al triunfo provincial y nacional. Una gestión municipal que no tiene grandes lustres para exhibir porque hasta las cosas que se pudieran mostrar la oposición las embarró siempre desde lo discursivo ante la pasividad de Agrupación Atlántica, a la que le faltó fuerza para la defensa propia. Contaba con una candidata -Vilma Baragiola- que era “número puesto” para la renovación tras la elección del 2017, pero le desataron un dispositivo local con la aparición de nuevos candidatos –desde todos los sectores internos de la coalición, incluso intra radicalismo- que diluyó ese rol de “futura intendenta” que ostentaba. Y un candidato como Guillermo Montenegro que, por ahora y luego de dos años de caminar la ciudad y realizar enjundiosos esfuerzos por captar la atención de los marplatenses, todavía las mediciones muestran que no logra romper el techo del conocimiento y trasladar a intención de votos la imagen que los gobiernos de Nación y Provincia puedan lograr.

Pulti tiene una oportunidad única. A solo dos puntos de la mejor oponente de Cambiemos -que hoy es Baragiola en las encuestas-, si suma en una PASO, dentro de un frente nacional de versión local, al kirchnerismo y el massismo, puede volver al despacho principal de la comuna, del cual el día que se fue no entregó la llave, símbolo importante de lucha que el oficialismo actual no supo leer y que se asemeja a la no entrega del bastón de mando de Cristina Fernández de Kirchner a Mauricio Macri.

Negar los datos de la realidad, en cualquier escenario, no contribuye a la resolución de los problemas. Y este dato, es para observarlo.

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