El cartel del pan: conmigo no, panadero

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La maniobra desatada en estas horas para imponer a través del diario Clarín que el aumento del kilo de pan se debe a cuestiones de responsabilidad directa del Gobierno o de los mercados internacionales, y que ninguna culpa existe puertas adentro, fue desarticulada en la red social twitter por el contador Pablo Ricatti.

Clarín publicó ayer una noticia reflejando el aumento del pan, y hoy los noticieros matutinos de todo el país y las radios reprodujeron la idea central del artículo, que no es ni más ni menos que instalar que se quebró la barrera psicológica del precio y pasó los cien pesos (en algunos locales porteños se vende a $ 110), por razones inherentes a la economía y al contexto mundial.

Ricatti es contador público recibido en UBA y UADE, experto en temas regulatorios y llegó a la mismísima mesa de dinero de entidades como MBA Lazard. Integra la sociedad de la panificadora Salke Fresh, que distribuye productos alimenticios para locales de fast food de Buenos Aires. Un tipo que conoce del negocio del panificado como nadie.

Hoy abrió un hilo en twitter apuntando varias cosas interesantes sobre esta situación. Para romper el fuego, indicó: “La harina a $1000: falso, adjunto factura de compra de harina de ayer, $789 la bolsa de 50 kg.” y arremetió derribando un mito que acompaña la boca de los panaderos desde el inicio de la actividad, prácticamente: “55 kilos de pan con una bolsa de 50 kg de harina: falso, sacas entre 80 y 82 kg de pan” (sic).

En medio de la nota de Clarín hay un testimonio importante -tal vez el más, en ese contexto-, el de José Álvarez, presidente del Centro de Industriales Panaderos de Buenos Aires, quien sostiene que los molinos son responsables de este aumento.

Álvarez apunta que “es cierto que tienen más gastos por el aumento de la nafta y los servicios. Sin embargo, ellos a nosotros nos cobran la logística, el traslado, el precio, más el IVA, y ellos, cuando va a comprar el trigo al campo, que transportan en camiones, no pagan el flete y se lo cobran al productor”.

La frase del directivo panaderil desnuda con absoluta solvencia y contundencia la abusiva relación que tiene como víctimas a los industriales panaderos y a los productores del trigo, mediada por los molinos, que son los que cartelizan el precios del producto y lo cobran de manera exagerada o recortan la venta cuando quieren.

Siguiendo con los dichos de Ricatti, también les apuntó a esa parte de la cadena de valor de manera puntual al señalar “la harina aumentó 100% este año: falso. Aumentó un 28% desde inicio de año pero sigue estando más barata que en octubre/noviembre de 2018, una bolsa de 50 kg de harina 000 vale el 10% de una tonelada de trigo aprox.”. Y a continuación también develó otra gran mentira de parte del sector cuando escribió “pagamos la harina más cara que en USA que es a donde se exporta: falso, exportaciones de harina de trigo o trigo a USA CERO, principal comprador es Brasil”.

Ricatti publicó, luego, que “lo que más aumentó en los últimos 12 meses fueron los salarios, 47% ” y cerró comentando que “al final de la nota (de Clarín) aparece un molinero dando datos correctos q desmienten lo q dijeron anteriormente. PS: nosotros vendemos el kg de pan de viena a $56 el kg hace 9 meses aprox, el pan de viena es más caro que el francés ya q lleva azúcar y un fermentado más caro”.

¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Una maniobra para generar malestar social, dado que el pan es uno de los productos ponderados de mayor cobertura en todas las mesas de los argentinos? Puede ser. ¿Una justificación de una apropiación indebida de la renta de parte del sector panaderil o los molinos, que quieren quedarse con el salario de los argentinos vía aumento de precio de su producto? También. ¿El solapado mensaje al Gobierno dándole a entender que pueden ser instrumento de desestabilización en el proceso electoral? Por supuesto.

Queda para el lector hacer su propio juicio crítico de valor y poner las ideas en orden, no dejarse avasallar y comprender que, en un país sumamente bandalizado, no es casual que algunos empresarios actúen de manera mafiosa contra la gente misma. La que compra el pan.

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