Monotributo, con pronóstico reservado

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Por Emilio Sarmiento (@datatributaria) – En Argentina no hay lugar para los grises. Es blanco o es negro. Si no te gusta Macri sos Kirchnerista. Si no te gusta nadie, sos un apático político o bien ocultás que en realidad sos de uno de los dos. El gataflorismo llega hasta figuras como Messi, de ídolo a fracasado en dos twitts.

Nuestras leyes no escapan a tal fenómeno. Las tributarias menos, aunque hacen gala a veces de una liviandad moral inusitada.

Se ha dicho con razón que tributando todos, los impuestos serían más bajos. Claro que para eso se necesita de la AFIP obligando, pues quién se maneja en la clandestinidad no resurge por vergüenza. Nadie se ha presentado en AFIP a pagar impuestos por vergüenza.

El mal llamado sistema tributario, atento que carece de sistematicidad, empuja a sus contribuyentes a abrazarse de amparos legales, pues lo contrario implicaría poco menos que su defunción comercial.

Eso viene a ser el Monotributo, una panacea donde conviven enanos y gigantes, empujados por las normas y la AFIP a un precipicio mortal.

Es que no existe un régimen de transición entre ser Monotributista e inscripto en el Régimen General, lo que a veces ni siquiera es el problema mayor que se presenta. Como dijimos, es blanco o negro.

El tiro letal viene dado porque, en general, la exclusión del Monotributo se hace de manera retroactiva (desde la hora cero del día en que acaece la causal) lo que implica que no solo pasás a inscripto con el 21% de IVA y la escala de ganancias que te toque (hasta el 35%), sino que todos esos años de Monotributo se calculan impuesto, más intereses (usurarios) y multas. Linda mochila para inaugurar el período de inscripto en el Régimen General.

Entonces viene la moratoria donde metés lo pasado y empezás a acumular deuda de lo presente, hasta que otra moratoria viene a tu socorro. No se trata de evasión, se trata de supervivencia. ¿Vas a dejar de pagar el gas, la luz, la obra social, vas a dejar de comprar leche, pan? No hablamos de los que son categoría C y van al mundial en primera clase…

Las causales de exclusión son de lo más variadas: facturación, gastos, metros cuadrados, energía, etc. Y confíen en que la AFIP tiene la información de todo, absolutamente todo. Hace poco el colega Diego N. Fraga nos informaba que existen más de 100 regímenes de información, expensas, cuotas colegios, tarjetas, obra social, bancos, etc.

Eso que el Administrador Federal llama “enanismo fiscal”, contribuyentes que se achican para aparentar encuadrar en el monotributo, es producto de ese vacío normativo, moral y económico que existe entre los dos regímenes.

Resulta inconcebible que dos personas que contratan, ambos pretendan cumplir la ley declarando la operación, pero ello implique darse un tiro en el pie, y entonces decidan que el negocio no vale la pena.

La AFIP y el FMI pelean contra el Monotributo y no siempre con reglas sanas. Como cuando te excluían pero te notificaban por el Boletín Oficial para que nadie se entere y pase el tiempo para defenderse. Como cuando te excluyen por cuestiones formales (Vgr. CAI vencido). Como cuando te indican como defensa un recurso que no suspende el acto administrativo. Como cuando no te dejan tomarte el crédito del IVA por no estar facturado. Como cuando te dicen que es sencillo y no necesitás contador pero luego te excluyen y lo primero que te dice el inspector es que con un contador no te pasaba. Como cuando te hacen esperar tres años para volver al régimen, cuando la factura que te excluyó es probadamente ocasional.

Golpe final a tan vituperado régimen es el aspecto profesional, y lo digo siendo parte, ningún abogado ni contador se pone contento cuando llega un caso de Monotributo. Son de montos bajos, se puede cobrar poco, es de defensa dificultosa, dispara muchos expedientes y tiene resultado probable adverso.

Negativo sería que este “afán excluidor” de AFIP termine no en contribuyentes del Régimen General, sino en contribuyentes que pasan a la clandestinidad. Porque como dijimos, cada contribuyente que se borra es más presión tributaria para los que se quedan, y entonces esto no termina nunca.

  • COLUMNISTA INVITADO – Dr. Emilio Sarmiento
    Abogado Especialista en Derecho Tributario
    [email protected]