Chiste o una sandez: pondrán a Gendarmería a vigilar el tránsito

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Una sandez es un dicho o hecho necio, torpe o poco adecuado. Desde la semana pasada se debate sobre la participación de los efectivos llegados de Gendarmería Nacional en operativos de control de tránsito. ¿No será demasiada ineptitud manifiesta de los efectores de contralor municipales?

Es cuanto menos raro y cuanto más absurdo, que luego del anuncio realizado por la Ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich en nuestra ciudad, donde dijo que Gendarmería se ocupará de reforzar la seguridad en las zonas más complicadas en materia de lucha contra el delito y el narcotráfico en el interior profundo de las comunidades marginales locales, se celebre por todo lo alto la utilización de los recursos federales especializados para el contralor de tránsito.

Hace algunos días empezó a circular la especie que daba cuenta de que, ante el incremento de los accidentes viales en la ciudad, con 20 víctimas desde que comenzara el año, la Justicia y la comuna entendían que Gendarmería tenía que prestar colaboración en los controles vehiculares como mecanismo de disuasión de esos siniestros.

Hoy, el intendente Carlos Arroyo recibió en su despacho al fiscal Rodolfo Moure. De la reunión trascendió que Arroyo valoró la posición del fiscal en relación al trabajo en conjunto del Municipio con las Fuerzas de Seguridad para el contralor del tránsito vehicular. Y dice la información oficial que Arroyo dijo que “para esta gestión es un tema primordial” el tránsito.

Los funcionarios municipales entienden que las fuerzas de seguridad tienen que estar comprometidas en el control de vehículos. Porque las vidas de las personas son primordiales. Y parece que dependen de los gendarmes para que terminen con los conductores que no respetan semáforos, exceden los límites de velocidad, no hacen verificaciones de VTV, y/o incumplen cuanta normativa vial existe, generando muertes en la vía pública. Y por eso, le tiran el fardo a Gendarmería, diciendo que “no pueden dejar pasar a vehículos en malas condiciones de circulación, porque eso puede traer aparejada la muerte de una persona” (sic).

Un disparate monumental

Si este es el entendimiento que la Municipalidad tiene sobre el tránsito en Mar del Plata hay varias cosas para analizar y tratar de entender, porque con juicio racional no se llega a comprender fácilmente:

  1. que el Ejecutivo Municipal sobredimensiona el problema del tránsito poniendo a gendarmes especializados en delitos complejos a verificar contravenciones simples;
  2. que de esta manera está admitiendo que los miembros del cuerpo de tránsito –motoristas y demás agentes- no están a la altura de las circunstancias. Por lo tanto, debería el ciudadano de a pie preguntarse para que se les paga el salario con sus tasas y contribuciones, si fracasan en su misión fundamental de controlar el tránsito;
  3. que poner a un cuerpo especializado como Gendarmería, que en la frontera nacional defiende los intereses de la patria contra narcotraficantes y delincuentes complejos, para mirar si el Renault 4L que viene circulando de frente trae el zócalo suelto o el foquito delantero derecho apagado, es -sin dudas- un desvarío increíble y fenomenal.

Todo esto, no hace más que alimentar el axioma popular que descree de la capacidad de la dirigencia para resolver los problemas de fondo de la sociedad. Y constituyen, además, una burla para aquellos vecinos que esperan con ansias que Gendarmería cumpla con los patrullajes diseñados y anunciados por las máximas autoridades del Ministerio de Seguridad. Que aporten tranquilidad en los barrios.

Alguien debería explicarle a Arroyo que los 300 gendarmes no vinieron a Mar del Plata para hacer de soporte de lujo de los empleados municipales que tienen que hacer su tarea con idoneidad. Porque eso reviste, simplemente, un despilfarro de los recursos públicos del Estado Nacional. De lo contrario, que le avisen a la gente que todo lo dicho hace menos de quince días no se podrá cumplir. Porque en esta ciudad, las fuerzas federales de seguridad más calificadas, en lugar de perseguir y combatir delincuentes que destrozan las vidas de habitantes honestos, tienen que cuidar que los desubicados no crucen semáforos en rojo o salgan a circular con autos que no pasarían ni la puerta de la VTV. Así estamos.