La argentinidad, al palo

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Tal como lo había anticipado el pasado miércoles EL GUARDIAN MDP, ayer -en un reducto gastronómico de Cabo Corrientes- fue presentada en Mar del Plata la primera mesa política que a nivel nacional impulsa la candidatura del economista Roberto Lavagna para presidente.

“Consenso por Mar del Plata”, así se denomina, tuvo en la cabecera de la presentación a dos partidos políticos como el Partido Socialista y el GEN, cuatro concejales -tres de ellos que intentarán renovar sus bancas en octubre próximo-, y espacios sindicales y sociales.

La construcción tiene tres grandes jugadores en el plano nacional: el senador justicialista Miguel Ángel Pichetto que representa a Alternativa Federal; Luis Barrionuevo, secretario general de Gastronómicos y con fuerte incidencia en otros sindicatos con dirigencia peronista; y Miguel Litschitz, el gobernador santafesino que viene encolumnando al Partido Socialista y aportando la eventual estructura legal de dicha fuerza para una posible candidatura electoral.

Si eso se baja al plano local de manera lineal, deberíamos anotar los siguientes nombres: Marcelo Cardoso, dirigente municipal y referente claro de Pichetto en la ciudad; Mercedes Morro como la persona de confianza de Barrionuevo allí; y Pablo Zelaya Blanco, secretario general del PS. Pero claro que no todo es tan lineal, dado que también el GEN de Margarita Stolbizer tiene un rol importante en la provincia de Buenos Aires, por eso que la presencia de Emilio Rubio Santos es relevante en ese armado.

Después vienen los concejales, donde se anota Guillermo Sáenz Saralegui -quien además es presidente del Concejo Deliberante marplatense-; el radical Mario Rodríguez del espacio alfonsinista; y Santiago Bonifatti ex presidente de Acción Marplatense y en la actualidad fundador de SUMAR. Un caso singular, ahí, es la repitencia de roles de Morro, dado que ella es concejal por el Frente Renovador. Aunque nadie lo dice con todas las letras y a micrófono abierto, en el off muchos cuentan, aceptan recelos y apuntan que la participación de los primeros tres es de “puro sentido de oportunidad”. Es que se les vencen los mandatos y buscan continuar.

También están los que se preguntaron, hasta ahí, como es que estando Alternativa Federal no participó Ariel Ciano, quien tiene serías intenciones de competir por la intendencia. La respuesta es muy simple: Ciano responde a Sergio Massa. El tigrense todavía no definió que va a hacer. Por el momento, espera para saber si Lavagna se lanzará a la contienda electoral y si, como se lo planteara Juan Schiaretti hace un mes en Córdoba, acepta disputar una PASO dentro del espacio de los gobernadores.

Cuando esa coyuntura se acomode, se verá donde “juega” Massa de cara a las elecciones. Eso será determinante para las posibilidades de que Ciano participe de ese espacio o no lo haga. Al igual que lo que decida Massa, las posibilidades del ex presidente del Concejo durante la gestión de Gustavo Pulti están atadas a definiciones que se tomarán más adelante.

En el mientras tanto, la maquinaria empezó a caminar de manera oficial. Con algunos que esperan legítimamente tener su oportunidad de cara a la elección para concejales y legisladores por la Quinta Sección Electoral, y otros que intentarán mantenerse en el Concejo aunque en sus partidos y espacios políticos saben que, “si van por las estructuras a las que pertenecen o pertenecieron, no tienen chances de intercalar en las listas que los pusieran allí hace cuatro años” (sic).

También están en este esquema los sectores peronistas que participan de la vida gremial, como el caso de Cardoso, al frente de la Mutual de Trabajadores Municipales a la que se le reconoce suma prolijidad en su funcionamiento, y las 62 Organizaciones Peronistas, que al igual que Gastronómicos intentarán contar con una representación política institucional en el futuro inmediato, y harán su aporte desde la militancia sindical y contribuyendo con el acto electoral desde fiscalización hasta actividades de calle en los barrios y en el centro.

Por lo demás, la reunión transitó en los carriles formales de siempre en estos casos: críticas al actual rumbo económico, de parte de los convocantes que apoyan otra visión acerca de la economía y que expresó Lavagna cuando le tocó ser ministro de Economía de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner; lecturas negativas acerca del pasado y el presente; y la “argentinidad” como estandarte supremo para darle proyección nacional e impulso a las aspiraciones del sector. Todos detrás de la imagen de un dirigente experimentado, para algunos “un piloto de tormentas” como lo calificara Duhalde en su momento; para otros “un hombre con características de estadista”, como se escuchó decir desde algunos sectores del progresismo que forman parte de esta ingeniería electoral.