“Riesgo Nación” o la “colombianización” de la Argentina

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Lo ocurrido hoy, el asesinato de Miguen Yadón en el atentado que mantiene en estado grave al diputado nacional riojano Héctor Olivares, enluta a la política argentina.

No hay certeza de las causas. Sí algunos datos y cabos sueltos que permiten empezar a configurar el hecho en coordenadas mafiosas. Fue en horas diurnas en una zona hiper vigilada como las proximidades de Congreso. El autor material actuó con la frialdad inusitada de quien sabe lo que hace, o de quien no está en sus cabales. Ambas le caben en este caso. Fue certero, tanto que se llevó la vida de Yadón y dejó gravemente herido a Olivares. En el lugar se encontraron 19 vainas servidas.

La dirigencia política se apuró en dejar en claro que cosas no fueron, a su juicio. Dicen que no fue un crimen político. Dicen que no fue un crimen por encargo o mediante sicarios. Dicen que no fue un crimen mafioso. Pero según los hechos, tampoco fue un crimen en ocasión de robo. No habría sido uno de los innumerables casos de inseguridad. Entonces, ¿qué fue?

Corrían el final de los años noventa cuando el diputado nacional Guillermo Estevez Boero decía, toda vez que se refería al futuro de la sociedad argentina en un contexto donde la política de entonces empezaba a ser cuestionada por la corrupción y su vinculación en sociedades poco claras y de flagrantes delitos de guantes blancos y sin resolución, que corríamos riesgo “de ir camino a una colombianización”. También decía que la región era un polvorín, y que faltaba apenas una chispa para detonar una escalada violenta sin precedentes en esta parte del planeta.

Por aquellos años, se refería a los oscuros tiempos de la hermana Colombia, teñida de sangre por la disputa entre el narcotráfico, las fuerzas paramilitares y el Estado, en un campo de batalla -la calle- donde el Estado solo controlaba el 50% del territorio. El resto se lo dividían los narcos y la guerrilla. ¿Cree el lector que cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia? Se equivoca.

Hoy Colombia no transita por aquella espiral de violencia e inseguridad. La Argentina empieza a surcarla.

Le decía a EL GUARDIAN MDP alguien que por esos años conoció y estuvo muy próximo desde lo personal y desde lo conceptual al dirigente santafecino, que Estevez Boero “aprendió dialogando y analizando la situación con muchos actores, y desterrando esa mirada tonta que decía que nosotros (los argentinos) éramos distintos, que no nos iba a llegar”.

Sin un esclarecimiento fidedigno de lo ocurrido hoy con Olivares y Yadón, la Argentina se zambulle de manera directa y formal a una colombianización del estilo de la que se vivía en aquel país en los ochenta y noventa. Tal vez para algunos resulte exagerado el término, pero no lo es. Basta con repasar los diarios de hoy para conocer una ínfima parte de lo que ocurre en las zonas menos controladas del país. Y no es algo nuevo. Como bien lo indicaba aquel legendario congresista, esto viene desde los noventa a esta época. Cambiar este presente será necesario para construir un futuro de nación. Porque en definitiva, lo que está en riesgo, es justamente la Nación.