Ningún nene

0

El menor de 15 años involucrado en el asesinato del trabajador Tomás Marcos ya tenía antecedentes penales.

El hecho que sucedido el pasado martes 2 de abril a las 20:00, cuando dos motochorros intentaron robarle la moto a Marcos, disparándole en la cabeza con un calibre 38 y sin mediar ninguna valoración sobre la vida del otro, pone en evidencia, otra vez, la falla del sistema.
La fiscal de menores Mariana Baqueiro lleva adelante la investigación sobre el menor. La otra parte de la causa la tiene el fiscal Alejandro Pellegrinelli.
Fue la agente fiscal del fuero penal juvenil quien en declaraciones a los medios de comunicación locales confirmó que, con apenas 15 años, el asesino de Marcos ya tenía causas penales en trámite y otras que ya se habían resuelto. Esto demuestra, con palmaria realidad, la repitencia del chico en el ámbito del delito. Pero también deja a la luz que el sistema penal juvenil sigue haciendo agua.
Si bien Baqueiro aclaró que las causas anteriores fueron “delitos menores”, por tratarse de hurtos, a veces con autos que se encontraban en la vía pública, la raíz del problema nunca fue sanada. De hecho floreció y hoy el mismo adolescente es autor de un delito mucho mayor como asesinar.
Por ese delito un chico, que debería estar jugando con sus amigos y yendo a la escuela, deberá cumplir una sanción de reclusión peor a las anteriores, será institucionalizado y quizás vuelva a la comunidad sin haber aprendido nada acerca de la pena que le impondrán.
El problema de fondo es la laxitud con que se abordan las causas en nuestro país. Porque, otra vez, estamos ante un hecho conmocionante y atroz, pero que quedará en el olvido rápidamente, y solo servirá de antecedente cuando venga otro que lo iguale o lo supere.
Por ahora, solo por ahora, la vida arrebatada a Tomás Marcos merece que sus asesinos reparen esa pérdida. Y la única manera que el sistema tiene es con una sanción dentro de lo establecido. Pero que la sanción sea efectiva también es responsabilidad de la Justicia. De nadie más.