Gobernar por cartas abiertas

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El Intendente Carlos Arroyo no estuvo en la reunión que mantuvo parte de su gabinete con la Federación de Sindicatos Municipales Bonaerenses y el Sindicato de Trabajadores Municipales de Mar del Plata, sin embargo expresó su punto de vista por intermedio de una carta abierta con el título “No nos van a extorsionar”.
Se refirió a las palabras de Rubén García, titular de la Federación, quien en esa reunión -donde Arroyo no estuvo- habría dicho que prometía que no iba a haber temporada para Mar del Plata, que iba a cortar la ruta y que no iba a entrar ni un solo turista (sic).
Arroyo volvió a hablar de privilegios de parte de los sindicalistas. Dijo que no son todos los trabajadores iguales sino un grupo minúsculo. Que iba a cuidar los recursos porque es el dinero de los vecinos de la ciudad. Que recibió una comuna quebrada y que la ordenó desde lo económico.
En parte tiene razón.
Pero el problema es que sigue apostando, él y su equipo, a la extensión del conflicto confiados en que la gente se pondrá de su parte, harta de no compartir la metodología de la huelga y los cortes que aplican los sindicalistas. Una estrategia muy peligrosa.
Y vuelven a caer en el error. Porque, si algo no quiere la gente es el conflicto. Y dentro del conflicto, como en el mismo lodo, terminan todos manoseados.