Ingenuidad, cálculo político y nerviosismo

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Las confesiones de Sanz Saralegui y la ¿sorpresa? de quienes lo acompañaban, agregan un dato significativo a la cuestión política marplatense acerca de a quién apoyará la estructura política que puso a Arroyo al frente de la comuna.

Lo que parecía que iba a ser una actividad muy protocolar, sencilla, en la Presidencia del Concejo Deliberante de Mar del Plata terminó siendo la caja de resonancia de una ¿declaración? o ¿convicción? del titular del cuerpo, Guillermo Sanz Saralegui, que puso nervioso al arroyismo: “Vilma (Baragiola) va a ser la próxima Intendente”, espetó.
Dentro de ese ámbito estaban los dos concejales mencionados (Sanz Saralegui y Baragiola), más Patricia Serventich del Partido del intendente Carlos Arroyo y el edil del PRO Guillermo Volponi. Los cuatro entregaban un reconocimiento a las organizadoras del Congreso de Recursos Humanos, que se hizo en Mar del Plata, y que fue destacado por el órgano deliberativo local.
El silencio, primero, y las risas para distender, luego, no fueron suficientes señales para que Sanz Saralegui la rematara diciendo “y si, va a ser así”. (sic)
No son tiempos fáciles para la Agrupación Atlántica que gobierna General Pueyrredon: su bloque de concejales se achicó a sólo 5 miembros, ya que el PRO armó una bancada individual y dejó al partido del intendente diezmado en menos del 25% del total de los legisladores que tiene el cuerpo (son 24). Y para colmo de males, renunció el Presidente de Obras Sanitarias Sociedad de Estado, Mario Dell’Ollio, abriendo ahora un imprevisto debate acerca de quién será su reemplazante. Y ahí no la va a tener simple, dado que el Intendente necesita el acompañamiento del Concejo Deliberante -como accionista de la empresa- para designar Presidente. Y a juzgar por lo que viene pasando en las Comisiones y en el recinto del Concejo, todo le cuesta mucho al arroyismo. Y todo eso en menos de 24 horas.
A los pocos minutos de ocurrido el “pronóstico” de Sanz Saralegui sobre el éxito de Baragiola en las próximas elecciones municipales, la frase ya sonaba en las sórdinas del despacho principal de la comuna, donde sus habitantes refunfuneaban en un estado de emergencia acostumbrado por las ingenuas pero lapidarias confesiones del Presidente del Concejo Deliberante. Nada más y nada menos que el hombre que con su estructura (sello) política facilitó la llegada de Arroyo al sillón principal de la comuna, ahora auguraba cambios y nuevos vientos en las inmediaciones de la manzana de Luro e Hipólito Yrigoyen.